ENTRE EL INFIERNO Y LAS ESTRELLAS Desde que me acechaste hasta hoy en día eres el que vigila mis pasos, no se como fue que te fuiste entrando en mi vida sin conocerte. Es raro algo invisible me cuidaba y protegía cuando en los días un ser oscuro me decía que mi vida le pertenecía que todo lo que haga iba ser agonía y llanto y no podía ser feliz. Sin embargo algo me decía que no estaba sola. Miraba a las estrellas y me sentía que alguien se encontraba a un lado de mi en silencio haciéndome compañía mirando las estrellas. Yo lo miraba y el no volteaba sin embargo me sentía feliz y le contaba mis cosas mi vida mis tristezas y lloraba mientras en silencio me abrazaba y me dormía profundamente. Yo vivía en un mundo apartada de los demás conviviendo con mis demonios y siendo amiga de los demonios de los demás. Nada tenia sentido carecía de emociones pero podía experimentar la risa sarcástica pero la gente temía cada que me escuchaba reír que daba miedo incluso mi forma de mirar pero eso a mi no me importaba. Hasta que un día no pude comunicarme con un demonio ya que este era blanco, halado y me cautivo era un chico nuevo de la colonia sus ojos irradiaba paz enorme y su esencia se sentía como el misteriosos ser que me acompaña cada noche cuando me siento a mirar las estrellas. Era igual yo ya lo conocía. Esperaba que callera la noche para que fuera corriendo a decirle a mi sombra compañera lo que había visto "un demonio blanco", pero que creen? Esta vez mi acompañante nocturno no vino y me hizo pensar en ese chico silencioso como yo en sombras pero el en una luz que irradiaba increíblemente. Eso me fascino desde la primera vista me encanto y seguí anonada recordando sus ojos y su esencia que ya conocía. Siento mi corazón que palpita profundamente y me da miedo enamorarme pero algo me dice que esa sombra era el que pedía la misma compañía que yo añoraba. Ahora sólo pienso en irlo a buscar en saber su nombre, quien es? Todo este tiempo sola sin hablar con nadie encontraba formas de engañar mi corazón imaginando sombras a lado de mi pero en un segundo me perdí en sus ojos como él en los míos. Las alas abrían de par en par que me invitaban a abrazarlo y fui corriéndo a abrazarlo cuando por fin lo encontré, supe que era un ángel y había venido por mi para ayudarme a descansar en paz para sentir alivio de esa triste vida que llevaba escondidas en mi habitación.
Fin. Autor: Alma Fuentes